Historia

Durante el siglo XIX, eran socios de la SEBAP destacadas personalidades de la ciudad, como Fernando de Lesseps, Duran y Bas, el Doctor Robert y Laureano Figuerola, entre muchos otros.

El origen de la entidad se remonta a la Real Cédula de Carlos III expedida en 1775, que supuso la introducción en España de las Sociedades Económicas de Amigos del País. La de Barcelona inició sus actividades en el año 1822, pero no fue hasta el 1834 que quedó definitivamente instaurada, hasta nuestros días.

Durante el siglo XIX, eran socios de la SEBAP muchas de las personalidades más destacadas de ese momento en Barcelona, como Fernando de Lesseps, Duran y Bas, el Doctor Robert y Laureano Figuerola, entre muchos otros. Desde su creación, nuestra Asociación ha tenido su sede en edificios nobles, hoy desaparecidos para poder abrir la Via Laietana.

En 1898, la sede social de la entidad se trasladó a una casa señorial situada en la calle San Severo, y en la actualidad se encuentra localizada en un edificio emblemático del barrio barcelonés del Born, en la calle Basea, el cual fue adquirido en 1998 y re-inaugurado en fecha 23 de mayo de 2001, con motivo de su reforma y restauración.

Desde un principio, la SEBAP desarrolló una importante actividad al servicio del progreso de la ciudad y el país, promoviendo los intereses económicos colectivos de Barcelona y su provincia, y abarcando una gran diversidad de materias de interés ciudadano: implantación de instituciones culturales, artísticas y científicas, secciones de agricultura y minería, comisiones para la defensa de intereses económicos, beneficencia, exposiciones, etc. Siempre impulsó y patrocinó las iniciativas que redunden en beneficio de la ciudad, ejerciendo una influencia a nivel social muy considerable y, a menudo, decisiva.

Durante todo el siglo XIX encontramos temas recurrentes entre las preocupaciones de sus socios: la higiene pública, la vivienda obrera, el desarrollo de la industria y la agricultura, la localización industrial y los transportes, la política fiscal, la formación de los obreros y de las mujeres, la enseñanza y las colonias escolares, son cuestiones que ocuparon muchas horas de discusión y en las que la SEBAP alcanzó metas muy notables. La finalidad de las actuaciones de la entidad en estos ámbitos era, en definitiva, la de armonizar intereses para evitar los conflictos entre clases, compaginar los intereses del beneficio empresarial y del trabajo, manteniendo el orden social.

La SEBAP cumplió fielmente a la ciudad de Barcelona la gran misión de desarrollar e impulsar todo lo que significaba progreso. Fue, sobre todo durante el siglo XIX, el núcleo potente de todas las fuerzas vivas de la ciudad: expandió la cultura, impulsó las bellas artes, potenció el desarrollo industrial, fijó metas económicas, propuso criterios urbanísticos, estudió mejoras sanitarias, defendió propuestas de solución a problemas sociales con auténtica visión futurista y propuso ideas de renovación total de normas y principios.

En el ámbito de la cultura, la actuación de la Asociación siempre ha sido especialmente intensa. Poco después de su creación, en 1835, fundó una escuela lancasteriana. En el mismo año, instituye una escuela nocturna para obras. En 1836 gestionó la creación de una escuela para sordomudos y ciegos; en 1858, la Junta de Damas, sección femenina de la entidad, tiene a su cargo una escuela gratuita para chicas en la parroquia de San Francisco de Paula; en 1855, con el apoyo de la Diputación Provincial, traslada a las Cortes un escrito solicitando la obligatoriedad de la primera enseñanza para ambos sexos; en 1866 crea las Escuelas Públicas Dominicales, en las que sólo se admitían alumnos de obreros; en 1870 funda la Escuela de institutrices y otras Carreras para la Mujer; ese mismo año crea la Biblioteca para Obreros que permanecía abierta durante horas no laborables; en 1893 crea las Colonias escolares para niños de ambos sexos; en 1906 las Bibliotecas Populares Escolares y la enseñanza de la taquigrafía y en 1942 restablece la Cátedra de Derecho Marítimo en Barcelona.

En este ámbito, también hay que destacar que desde el año 1846 se celebraron diversos certámenes en el que se premiaban obras de pintura y escultura, en algunos de los que participaron autores tan relevantes como Vayreda, Martí Alsina y Torrescasana.

Ese mismo año, la inquietud que siempre ha sentido la SEBAP a favor de todo lo que representara progreso, la llevó a crear un fondo de protección para inventores, al que se presentaron multitud de pequeños inventos que, si ofrecían garantías tras ser estudiados profundamente, obtenían la protección requerida.

En cuanto al impulso económico de la sociedad que siempre ha perseguido la SEBAP, cabe destacar actividades muy diversas, que van desde la formulación de estudios sobre diversos aspectos relevantes de la agricultura del país, hasta la formulación de proyectos de creación de las cajas de ahorro (1835), de los Bancos hipotecarios (1852) y del Crédito Agrícola (1855), pasando por la elaboración de informes sobre las sociedades mercantiles, la desmonopolización del tabaco, los tratados comerciales con Francia e Inglaterra, las instalaciones comerciales, el comercio con Cuba y el fenómeno migratorio, entre muchos otros.

Más concretamente, en el ámbito de la agricultura, la entidad inició su actividad en 1835 con un serio y documentado estudio sobre el cultivo de la morera y los gusanos de seda y la abolición del monopolio de los Gremios de torcedores de seda, así como los inconvenientes del contrato 'en rabassa muerta'. En 1841, otro estudio sobre la aclimatación de la piña americana, y así sucesivamente las Comisiones correspondientes emitieron sus acuerdos relacionados con la mejora del país.

En cuanto al impulso de las entidades crediticias, fundó la Caja de Ahorros de Barcelona y participó en la creación de la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros de Cataluña y Baleares, la fusión de las cuales dió lugar a la actual Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona, 'la Caixa'.

Desde una perspectiva más social, la influencia de la SEBAP en el ámbito ciudadano fue considerable. No resulta exagerado afirmar que todo lo que se hizo en la vida barcelonesa durante el siglo XIX y el primer tercio del siglo XX llevó el sello de la iniciativa y la actuación de la Asociación, lo que es un buen ejemplo la defensa de los monumentos artísticos después de la revolución de 1835; ese mismo año, promovió la iniciativa de la creación de un Archivo Central de Escrituras Notariales y Judiciales, con el fin de proteger las joyas documentales respecto a las que nadie hasta entonces había asumido su conservación.

Una importante iniciativa de la entidad consistió asimismo en la realización de las gestiones necesarias para el restablecimiento en Barcelona de la Universidad que Felipe V había trasladado a Cervera, que se concretó en el 1852; la demolición de las murallas también se vio favorecida por el impulso de la SEBAP, en 1854; finalmente, la inauguración del ferrocarril de Mataró, el interés por la higiene pública, la construcción de jardines en la antigua ciudadela, las obras del puerto y los trabajos para la reinstauración de la Abadía de Montserrat, fueron otras muestras destacables de la iniciativa y la actuación de nuestra entidad durante el siglo XIX.

Nuestra Asociación puede considerarse precursora de la sensibilización hacia el movimiento obrero de nuestro país, dando orientaciones y consejos encaminados a conseguir una mejor comprensión entre obreros y patrones, una mejora del nivel de vida y una más completa formación profesional. Así, se creó un premio consistente en una casa para jornaleros y se reglamentaron las viviendas para los obreros como venta en 1874; estudió un sistema de redención de penas por trabajo, dado el lamentable estado de las prisiones, fundando el Patronato por los ex-prisioneros en 1859; propuso la creación de una 'Sociedad de protección para mujeres operarias'; en 1864, se instó a la prohibición del trabajo infantil; y en 1861, se creó la primera casa-cuna.

Para la historia siempre quedará un valioso Archivo que posee la SEBAP donde se guarda el testimonio documental de las actividades desplegadas por la entidad durante el siglo y medio de su existencia, convirtiéndose en un fondo de gran interés para el estudio del desarrollo industrial y económico de la Barcelona del siglo XIX y buena parte del XX. Como precursora de los concursos literarios y científicos, permanecen inéditos en el archivo trabajos de investigación sobre temas históricos, literarios, médicos, ciencias exactas, química, y un largo etcétera, que de forma prácticamente profética tratan problemas que aún hoy en día no han perdido su vigencia

Por último, un repaso por la dilatada historia de la SEBAP no podía pasar por alto la organización anual del concurso de premios a la Virtud y al Mérito, que sin más interrupción que la guerra civil, continuó convocándose todos los años desde de 1856 hasta la actualidad denominándose Concurso de Estímulos al Mérito. Estos premios pretenden premiar la aplicación y el esfuerzo en el estudio, la maestría en un oficio y las buenas acciones familiares y cívicas, y son en definitiva un fiel reflejo del espíritu y la finalidad que siempre ha perseguido la actuación de nuestra Asociación.

Después de los estragos derivados de la Guerra Civil, y de la lógica interrupción de su vida social a raíz de este hecho, la SEBAP reemprendió sus actividades, dedicando precisamente atención preferente a los Concursos de Premios a la Virtud y al Mérito y a su constante ampliación y actualización.

Entre los potenciales beneficiarios de estos premios se encuentran estudiantes universitarios y de estudios técnicos profesionales, personas con minusvalías, trabajadores con antigüedad laboral y otros que demuestren especial dedicación en determinados oficios, instituciones encargadas de velar por los intereses de personas en el paro o con riesgo de exclusión social, personas que hayan sufrido y superado especiales dificultades económicas y/o familiares, y ciudadanos que hayan destacado por actitudes notables en el ámbito familiar o cívico o por su solidaridad y altruismo, entre otras cualidades.

Así pues, la SEBAP ha sido fiel a lo largo de su historia a su compromiso con la sociedad, promoviendo con ilusión y tenacidad su progreso y, en definitiva, dando satisfacción a sus fines estatutarios de carácter cívico, cultural, de promoción de los valores constitucionales y de fomento de la economía social, que son los que motivaron su creación, y los que han permitido su existencia hasta nuestros días, en lo que ha sido un servicio incondicional a la ciudadanía que deseamos que se prolongue hasta que la sociedad así lo necesite.

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